El Collar iTorus es un colgante energético de diseño toroidal (en forma de dona) que integra una Bobina de Rodin envuelta en metales nobles junto con cristales naturales de alta vibración. Este innovador accesorio combina la geometría sagrada con las propiedades curativas de los cristales para ofrecer equilibrio, protección y elevación de la energía personal. Su diseño se inspira en conceptos de vanguardia en ciencia y espiritualidad: desde la visión de Nikola Tesla sobre energía, frecuencia y vibración, hasta las teorías unificadas de Nassim Haramein sobre campos toroidales universales. Cada modelo incorpora diferentes gemas; en particular presentamos dos variantes: una fusiona Lapislázuli con Turquesa, y otra emplea Amatista usamos cobre para aprovechar al máximo las virtudes únicas de estas piedras. A continuación, exploramos en detalle los beneficios de estos cristales, el fundamento de la Bobina de Rodin y los efectos que este colgante puede tener a nivel físico, mental, espiritual y etérico.
¿Y si no fuera “un collar”… sino un interruptor de estado mental?
Lapislázuli y Turquesa: Propiedades y Beneficios

Lapislázuli – Conocida desde la antigüedad como “piedra de los dioses”, esta gema azul profundo está vinculada con la sabiduría, la verdad y la expansión de la conciencia. Fue extremadamente apreciada en civilizaciones antiguas; por ejemplo, en Egipto el lapislázuli adornaba el sarcófago del faraón Tutankamón, simbolizando poder, honor y conexión celestial. En la actualidad se valora en litoterapia por su capacidad de abrir el tercer ojo (chakra de la visión interna) y armonizar el chakra laríngeo, facilitando la libre expresión de la verdad interior. En el plano mental, el lapislázuli promueve claridad mental, pensamiento crítico y agudeza intelectual, ayudando a articular las ideas con precisión. A nivel físico, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y analgésicas, tradicionalmente empleada para aliviar migrañas y dolores de cabeza; además, se dice que fortalece el sistema inmunológico y mejora problemas de garganta y respiratorios. En el aspecto espiritual, el lapislázuli actúa como un faro de iluminación y autoconocimiento: facilita la introspección profunda, la liberación de emociones negativas y una comunicación más clara con nuestra guía interior. Es, en esencia, una piedra de conexión con la verdad universal, que eleva la conciencia y aporta una profunda paz mental.
Turquesa – Considerada una piedra sagrada y sanadora en numerosas culturas (desde el antiguo Egipto y Mesopotamia hasta pueblos nativo-americanos), la turquesa destaca por ser un amuleto protector y un puente entre el cielo y la tierra. Con su vibrante tonalidad azul verdosa, fomenta la sintonía espiritual y mejora nuestra capacidad de comunicación entre el mundo físico y los planos sutiles. A nivel psicológico, la turquesa fortalece la mente e infunde calma interna, estabilizando las alteraciones emocionales y reduciendo el estrés o la tristeza. Esta piedra está asociada al chakra de la garganta, por lo que potencia la autoexpresión, la confianza al hablar y la comunicación sincera. En el plano físico, tradicionalmente se le atribuye el poder de estimular los meridianos del cuerpo y equilibrar los campos de energía sutiles, aumentando las defensas inmunológicas y apoyando la regeneración de tejidos. De hecho, se usaba para detectar o prevenir enfermedades: antiguas creencias sostenían que la turquesa podía cambiar de color según la salud del portador, sirviendo de talismán profiláctico. También se le reconoce acción antiinflamatoria y desintoxicante: ayuda a aliviar dolores, calambres y problemas articulares (gota, reumatismo), así como a mejorar afecciones virales y oculares. En resumen, la turquesa aporta equilibrio integral, protegiendo contra energías negativas, aportando serenidad mental, y promoviendo vitalidad física. Combinada con el lapislázuli en nuestro collar, crea una sinergia poderosa: ambas piedras juntas equilibran cuerpo y alma, uniendo la sabiduría divina (lapislázuli) con la protección y la sanación terrenal (turquesa).
¿Cómo puede una joya entrenar tu enfoque como un gimnasio mental?
Amatista: Propiedades y Beneficios

La Amatista es un tipo de cuarzo de color violeta reconocido por su elevada vibración espiritual y sus cualidades tranquilizantes. Su nombre proviene del griego amethystos (“no intoxicado”), pues se pensaba que protegía contra la embriaguez y las confusiones mentales. Históricamente ha sido utilizada desde la antigua Grecia y Egipto como piedra de sobriedad y conexión divina, y hasta hoy sigue siendo una de las gemas más populares en meditación y feng shui. En el plano energético, la amatista es un potente filtro y protector: absorbe las energías negativas del entorno y las transmuta en vibraciones positivas, protegiendo contra influencias no deseadas o ataques psíquicos. Por ello se la considera una piedra de purificación del aura y escudo energético para quien la porta. En cuanto a mente y emociones, es conocida por inducir calma y claridad: ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, aportando serenidad mental. Equilibra las emociones volátiles y facilita la estabilidad emocional, lo que permite tomar decisiones más sabias. De hecho, llevar amatista favorece la claridad mental, la concentración y la creatividad, disipando la confusión en momentos en que no sabemos qué camino tomar. En el ámbito espiritual, la amatista resuena fuertemente con el chakra del tercer ojo y el chakra corona, abriendo la conciencia a planos superiores y profundizando la intuición. Es una piedra de transformación interior: facilita estados meditativos profundos, el despertar espiritual y la conexión con nuestro ser superior y guía divina. Muchos la utilizan para mejorar sus prácticas de meditación y para recordar sueños o recibir mensajes espirituales. Además, la amatista promueve un descanso reparador: colocarla bajo la almohada o cerca de la cama puede ayudarte a dormir mejor y prevenir pesadillas, favoreciendo un sueño tranquilo y reparador. Físicamente, se le atribuyen propiedades desintoxicantes y equilibrantes del organismo – por ejemplo, se cree que apoya la eliminación de toxinas y equilibra la producción hormonal – aunque su acción más reconocida es la de relajación: puede aliviar tensiones, migrañas por estrés y contribuir a bajar niveles de insomnio. En suma, la amatista armoniza mente, cuerpo y espíritu: estabiliza las emociones, eleva la vibración espiritual y protege tu campo energético, siendo una aliada poderosa para lograr paz interior y equilibrio. No es casualidad que la amatista sea llamada la “piedra de la espiritualidad y la tranquilidad”, ya que infunde una profunda sensación de calma, firmeza y conexión con lo divino.
Nuestro modelo Llama Violeta Toroidal incorpora Amatista junto con cobre para potenciar estas propiedades. Esta unión brinda un campo energético capaz de elevar la conciencia, clarificar la intuición y fomentar una transformación profunda, tal como sugiere su nombre “Llama Violeta” (símbolo metafísico de transmutación y despertar).
Marko Rodin y la Bobina Toroidal de 369

El iTorus no sería posible sin la genialidad de Marko Rodin, matemático e inventor contemporáneo conocido por desarrollar la Matemática de Vórtices y diseñar la famosa Bobina de Rodin. Rodin propuso que existen patrones numéricos fundamentales que rigen la energía, descubriendo una secuencia repetitiva (1-2-4-8-7-5) que, al mapearse sobre un toroide (dona), revela un flujo dinámico y perpetuo. En su modelo, los números 3, 6 y 9 ocupan un rol especial: permanecen “fuera” de la secuencia repetitiva, representando un vector de una dimensión superior que influye sobre el sistema. Nikola Tesla ya intuyó el poder de estos números – se cuenta que repetía: “Si supieras la magnificencia del 3, 6 y 9, entenderías la llave del universo” – y Marko Rodin profundizó en esta idea. Según Rodin, los números 3-6-9 corresponden a un campo de flujo energético interdimensional que conecta nuestra realidad con una cuarta dimensión. Basado en esta matemática, construyó la Bobina de Rodin: un devanado de cobre enrollado en un núcleo toroidal siguiendo dichos patrones numéricos (especialmente la secuencia 369, considerada la frecuencia clave para lograr resonancia energética). Al aplicar su teoría, Rodin logró inventar una de las bobinas toroidales más eficientes conocidas, con potencial para revolucionar numerosas tecnologías.
¿Qué hace especial a la Bobina de Rodin? En esencia, es un inductor toroidal con un entrelazado de doble hélice que crea campos magnéticos en forma de vórtice. La geometría resultante produce un campo toroidal muy coherente y estable, a menudo descrito como un “vórtice eléctrico” o “agujero negro” energético en miniatura. Se la considera una bobina sagrada porque su forma refleja la estructura fundamental del toroide presente en la naturaleza (desde átomos hasta galaxias). De hecho, la bobina respeta la secuencia 3-6-9 de Tesla, lo que significa que cuando se energiza genera un patrón de campo que resuena con esas frecuencias, creando un campo magnético amplificado y armónico. Según sus entusiastas, esta disposición única permite canalizar “energía libre” o de punto cero, es decir, aprovechar de forma más eficiente la energía del vacío cuántico o del campo electromagnético ambiente. Si bien la ciencia convencional se muestra escéptica ante algunas de estas afirmaciones, experimentadores independientes han explorado diversos usos para la Bobina de Rodin, incluyendo: motores y generadores más eficientes, transmisión inalámbrica de energía, y aplicaciones en bienestar mediante frecuencias sanadoras. Por ejemplo, se ha logrado conectar la bobina a amplificadores de audio para usarla como emisor de sonido terapéutico: actuando como un altavoz no convencional que transmite tonos especiales (como 432 Hz o 528 Hz, frecuencias asociadas a armonización y reparación del ADN) creando un campo vibratorio sutil en el entorno. Al colocar las manos cerca de una Bobina de Rodin activa, muchos reportan sentir un hormigueo o presión, atribuido a su intenso campo electromagnético; se cree que dicho campo en forma de doble torus puede tener efectos equilibrantes sobre el cuerpo energético humano. Cabe destacar que el propio Marko Rodin concibió inicialmente esta bobina pensando en aplicaciones de energía renovable y anti-gravedad, pero con el tiempo la comunidad empezó también a utilizarla en contextos de sanación holística y meditación, aprovechando su patrón de energía coherente para armonizar el entorno.
En física e ingeniería, lo toroidal es valioso por algo muy simple:
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Un toroide (bobina/transformador toroidal) tiende a reducir campo disperso (“stray field”) y bajar interferencias respecto a diseños más abiertos, porque la geometría favorece que el campo quede más “contenido” en el circuito magnético.
En nuestros colgantes iTorus miniaturizados, la Bobina de Rodin está integrada alrededor de los cristales, fabricada en cobre puro (de alta conductividad). Aunque en este formato pasivo no se conecta a una fuente eléctrica continua, la presencia de la bobina metálica alrededor de los minerales sirve para amplificar y organizar las energías piezoeléctricas naturales de los cristales. Es decir, el propio movimiento y presión mínima del cristal dentro de su resina genera impulsos eléctricos (efecto piezoeléctrico), y la bobina toroidal ayuda a canalizar ese flujo energético en un campo coherente alrededor del usuario. El resultado es un campo toroidal sutil pero constante que rodea al portador del collar, actuando en sinergia con el campo bioenergético humano para protegerlo, equilibrarlo y elevar su frecuencia. Esta interacción entre la geometría de la bobina y las propiedades cristalinas es la clave del iTorus: uniendo lo mejor de la ciencia de vórtices moderna con la sabiduría ancestral de las gemas y la energía orgónica.
Menos fuga, más enfoque; menos caos, más dirección
Efectos en el Cuerpo Físico, Mental, Espiritual y Etérico
El collar iTorus ha sido concebido como una herramienta holística capaz de influir positivamente en todos los niveles del ser. A continuación, desglosamos sus efectos en los cuatro planos principales:
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A nivel físico: Funciona como un armonizador bioenergético. La Bobina de Rodin envuelta en cobre genera un campo electromagnético toroidal que puede ayudar a equilibrar las frecuencias celulares del cuerpo. De forma similar a las terapias de PEMF (Pulsed Electromagnetic Field) utilizadas en fisioterapia moderna, este campo sutil contribuye a restaurar la armonía electromagnética en las células y órganos. Se cree que el uso regular del iTorus puede estimular la autorreparación celular y la vitalidad física. Por ejemplo, testimonios mencionan disminución de dolores y tensiones, mejor calidad de sueño y más energía durante el día. No es casualidad: la integración de cristales conocidos por aliviar malestares (como el lapislázuli para inflamaciones o la amatista para estrés) potencia esta acción. Según algunos investigadores en orgonomía, el campo del iTorus ayuda a transmutar las energías “densas” o negativas en frecuencias saludables, pudiendo así reducir el estrés oxidativo, la inflamación y apoyar el sistema inmunológico. Por otro lado, las propiedades piezoeléctricas activadas de los cristales generan micro-corrientes beneficiosas: recordemos que la amatista (cuarzo) bajo presión emite cargas eléctricas equilibrantes. En suma, a nivel físico el iTorus actúa promoviendo un estado de bienestar integral: sus usuarios suelen reportar más relajación muscular, menos fatiga, alivio de cefaleas y una sensación general de estar “cargados positivamente”.
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A nivel mental/emocional: El campo energético del iTorus, potenciado por piedras como amatista, lapislázuli y turquesa, favorece un estado de calma mental, claridad y equilibrio emocional. La influencia combinada de estos cristales ayuda a reducir la ansiedad y el nerviosismo, estabilizando los cambios de humor y aportando una profunda serenidad interior. Muchos usuarios describen que, al llevar el collar, sienten la mente “más despejada”, con menor cháchara mental y mayor concentración. Esto tiene sentido dado que el lapislázuli fomenta el pensamiento lógico y la expresión de la verdad, mientras la amatista induce tranquilidad y la turquesa infunde sosiego y confianza. El entorno electromagnético coherente que genera la Bobina de Rodin podría estar facilitando que el cerebro entre en ondas más relajadas (como alfa o theta, asociadas a meditación y creatividad). De hecho, desde la primera vez que se usa el iTorus es común experimentar un alivio del estrés e incluso un mejor manejo de emociones difíciles. En situaciones de tensión, el campo armonizador del collar actúa como un recordatorio energético para volver al centro y no dejarse llevar por el caos externo. Con el tiempo, esta influencia puede traducirse en mejoras tangibles: más claridad en la toma de decisiones, aumento de la creatividad, mejora en la memoria y una actitud emocional positiva y estable. Cabe mencionar que la turquesa es conocida por estabilizar las emociones y el ánimo, y el lapislázuli por fomentar la autoexpresión honesta; juntos, en presencia de la amatista que disipa la negatividad, crean un escudo emocional que nos mantiene calmados pero alertas, compasivos pero firmes. En resumen, a nivel mental y emocional el iTorus actúa como un tónico antiestrés natural, elevando la coherencia entre corazón y mente para lograr un estado de paz y lucidez.
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A nivel espiritual: El diseño toroidal del iTorus está profundamente ligado a la geometría sagrada y por ende tiene un impacto notable en el plano espiritual y energético sutil. Al portar este colgante, se está literalmente llevando un toroide energético sobre el campo áurico, lo cual tiende a elevar la frecuencia vibratoria personal y a facilitar conexiones espirituales más profundas. Los cristales incluidos han sido seleccionados por su resonancia espiritual: la amatista activa el tercer ojo y la corona, fomentando intuición, visiones clarividentes y conexión con guías espirituales; el lapislázuli ha sido llamado “piedra de los sacerdotes” por su capacidad de despertar la visión interna y la sabiduría divina; y la turquesa, empleada por chamanes, sincroniza el alma con el cosmos abriendo canales de comunicación con el mundo espiritual. Por eso, el iTorus es sumamente beneficioso para prácticas como la meditación, el reiki, el yoga o la oración. Al meditar con este collar, muchos reportan entrar más fácilmente en estados de quietud mental y expansión de conciencia, sintiendo un flujo de energía suave a lo largo de los chakras (especialmente corazón, garganta y tercer ojo). La geometría de la Bobina de Rodin en sí misma actúa como un recordatorio vibracional de la estructura del universo, ayudándonos a alinearnos con patrones armónicos naturales. Nassim Haramein, destacado investigador del campo unificado, señala que el toroide es la forma energética primaria en el cosmos, presente a todas las escalas. Cuando llevamos un toroide (iTorus) cerca del cuerpo, estamos simbólicamente sintonizando nuestra energía con esa “respiración del universo” de la que habla Haramein. En la práctica, esto se traduce en una mayor coherencia espiritual: el usuario puede sentir una conexión más fuerte con su ser superior, una expansión de la intuición y la capacidad de percibir señales o sincronicidades. Adicionalmente, el iTorus actúa como amuleto de protección espiritual. Igual que la amatista se ha usado contra ataques psíquicos y energías oscuras, la bobina genera un campo ordenado que dificulta la penetración de vibraciones caóticas o negativas del entorno. Es decir, crea una especie de campo de fuerza espiritual que mantiene la energía del usuario elevada y protegida de influencias nocivas. Muchos encuentran que al usar el collar durante prácticas espirituales (meditación, ceremonias, etc.), la experiencia se profundiza: sienten más fácilmente emociones elevadas como gratitud, amor incondicional o conexión con lo divino. En esencia, a nivel espiritual el iTorus eleva y sella tu aura en frecuencias de luz, facilitando el crecimiento espiritual, la sanación del alma y la sensación de unidad con el universo.
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A nivel etérico (bioenergético): El cuerpo etérico o campo áurico es el nivel sutil de energía que rodea y vitaliza al cuerpo físico. El iTorus está específicamente diseñado para interactuar con este campo energético humano, restaurando su coherencia y fuerza. Desde la perspectiva de la medicina energética, un campo áurico fuerte y equilibrado se asocia con salud y vitalidad, mientras que distorsiones en el aura pueden preceder a dolencias físicas o emocionales. La Bobina de Rodin produce un campo electromagnético en forma de toroide que entrelaza su energía con la del aura, reforzándola y corrigiendo desequilibrios. Piénsese en el aura como en una burbuja toroidal alrededor de la persona – de hecho, la ciencia ha comprobado que el corazón humano genera un campo magnético toroidal a varios metros de distancia –; al introducir el iTorus en ese campo, aporta un patrón organizado que induce coherencia en las vibraciones etéricas del individuo. Estudios del HeartMath Institute han demostrado que el corazón emite el campo electromagnético rítmico más potente del cuerpo, medible hasta 1 a 3 metros, y con una intensidad magnética hasta 5000 veces mayor que la del cerebro. Esto confirma que somos rodeados por un campo energético real y dinámico. El iTorus actúa precisamente sobre ese bio-campo: sus frecuencias ayudan a clarificar el aura, eliminar bloqueos energéticos y sellar fugas o vulnerabilidades en el campo etérico. Por ejemplo, la turquesa en la composición se sabe que potencia los meridianos y campos sutiles del cuerpo, mientras el lapislázuli purifica la energía densa del aura y la amatista la baña en una vibración violeta de transmutación. Usuarios del iTorus reportan sentir su campo más íntegro: mayor sensación de “estar en uno mismo” y menos influencia de energías externas disonantes. También es común experimentar calor suave o un cosquilleo alrededor del pecho o donde esté el colgante, indicativo de la interacción aura-colgante. Con el tiempo, esta fortificación del cuerpo etérico puede llevar a mejoras en la salud integral y a un incremento de la resiliencia energética: estarás menos propenso a “pegarte” energías negativas de ambientes o personas, y recuperándote más rápido del cansancio. En términos de chakras, el campo toroidal del iTorus tiende naturalmente a alinear y equilibrar los centros energéticos. La geometría sagrada (razón áurea 1.618 en su tamaño, presente en nuestro diseño) vibra en armonía con la disposición energética humana, ayudando a que cada chakra recupere su frecuencia óptima y favoreciendo el flujo libre de energía Kundalini a lo largo de la columna. Es decir, disipa estancamientos energéticos y restaura la circulación etérica. Por todo esto, en terapias holísticas el iTorus puede emplearse como herramienta de limpieza y alineación áurica: simplemente colocándolo sobre el cuerpo o cerca de las zonas desequilibradas, ayudará a reordenar el campo. En resumen, a nivel etérico el collar iTorus actúa como un catalizador de coherencia en tu bio-campo, fortaleciendo tu aura, protegiéndote de energías nocivas externas (incluyendo contaminación electromagnética o influencias psíquicas), y elevando tu vibración personal para que vivas en un estado de mayor armonía y conexión con la energía universal.
Evidencias Modernas y Perspectivas (Tesla & Haramein)

Si bien el iTorus se basa en principios metafísicos, es notable cómo la ciencia moderna empieza a respaldar muchos de estos conceptos milenarios de energía, frecuencia y geometría sagrada. Nikola Tesla, pionero de la electricidad, creía firmemente que “el secreto del universo” reside en comprender la tríada de energía, frecuencia y vibración. Esta visión ha cobrado vida en dispositivos como el iTorus, que literalmente trabaja modulando frecuencias y vibraciones energéticas para influir positivamente en la bioenergía humana. Tesla además tenía una fascinación con los números 3, 6, 9 – incorporaba este patrón en sus hábitos cotidianos – y ahora vemos que la Bobina de Rodin aprovecha esa secuencia 3-6-9 para generar un campo magnético optimizado. En cierto modo, el iTorus rinde homenaje a Tesla, integrando sus ideas de resonancia numérica y campos inalámbricos: la bobina toroidal sigue la secuencia matemática de vórtices que encierra la clave 369, creando un campo magnético resonante sin necesidad de conexiones físicas (tal como Tesla imaginó la transmisión de energía sin cables).
Por otro lado, científicos independientes como Nassim Haramein han propuesto teorías unificadas donde el universo entero funciona como un toroide en rotación constante, y donde la estructura del vacío cuántico tiene forma de geometría sagrada (tetraedros y toroides entrelazados). Haramein describe un doble toroide dinámico presente desde las galaxias hasta las partículas subatómicas, sugiriendo que el giro (vórtice) es la esencia que conecta todo. Esta idea de un cosmos interconectado por espirales toroidales resuena profundamente con el diseño del iTorus. Al portar el colgante, uno se alinea con esa dinámica universal de flujo toroidal, operando “en sintonía” con la estructura del espacio-tiempo. Curiosamente, investigaciones del HeartMath Institute (como mencionamos) aportan evidencia experimental de que el corazón humano genera un campo toroidal medible, y que las emociones coherentes (como el amor o la gratitud) amplifican la armonía de ese campo. Esto da un sustento científico a la noción de que al mejorar nuestro campo energético (por ejemplo con dispositivos como el iTorus), también mejoramos nuestro estado emocional y físico. Asimismo, científicos como el Dr. James Oschman han documentado cómo ciertos dispositivos electromagnéticos y cristales pueden influir en la energía vital del cuerpo, uniendo el conocimiento tradicional con la física moderna. La utilización de materiales piezoeléctricos (como el cuarzo amatista) en resina para generar microcampos energéticos tiene también base científica en el campo de la piezoelectricidad y orgón, demostrando cómo la presión sobre cristales libera cargas eléctricas que pueden aprovecharse para equilibrar el entorno (tal como hacemos en estos colgantes, inspirado en la obra de Wilhelm Reich sobre orgone).
En conclusión, el collar iTorus constituye una fusión equilibrada entre tradición y ciencia de vanguardia. Por un lado, incorpora sabiduría ancestral: el poder protector de la turquesa usado por chamanes, la visión clarividente del lapislázuli venerado por faraones, y la transmutación espiritual de la amatista apreciada por místicos. Por otro lado, integra evidencias modernas: la Bobina de Rodin materializa la matemática de vórtices y los principios resonantes de Tesla, mientras que la inclusión de cristales en una matriz de resina aprovecha fenómenos piezoeléctricos estudiados por la ciencia. El resultado es un dispositivo portátil de bienestar cuántico que armoniza el cuerpo físico, la mente y las emociones, a la vez que expande la conciencia espiritual. Cada iTorus está cuidadosamente elaborado a mano para garantizar su autenticidad y efectividad.
En Metayantra, creemos en la unión de la tecnología consciente con la espiritualidad práctica, y el collar iTorus es la expresión de esa filosofía: un amuleto contemporáneo que aprovecha la energía del toroide universal para nutrir nuestro ser en todos sus niveles. Tal como indicaba Tesla, “piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”, y encontrarás las respuestas. Este collar las engloba en un hermoso diseño, brindándote protección energética, equilibrio integral y una invitación constante a elevar tu vibración y conectar con la magnificencia del universo
Método de Fabricación y Cuidado: Cada iTorus se fabrica empleando resina polimérica de grado óptico donde se encastran cuidadosamente fragmentos triturados de los cristales seleccionados. Esta técnica no es casual: al endurecer, la resina ejerce una ligera presión permanente sobre los cristales, activando su efecto piezoeléctrico natural (liberando micro descargas de energía). La Bobina de Rodin de cobre se integra alrededor de la pieza antes del fraguado final, de modo que quede suspendida en la matriz transparente sin tocar directamente los minerales, lo cual maximiza la emisión del campo orgónico-toroidal. Este proceso se inspira en la tecnología orgonita combinada con los hallazgos de la ciencia de materiales (piezoelectronics), aunando lo empírico y lo esotérico. El resultado es un colgante duradero, de aproximadamente 4.9 cm de diámetro (diseñado según la proporción áurea 1:1.618 para óptima resonancia), pulido a mano. Para limpiarlo energéticamente se recomienda descargarlo sobre tierra o con humo de salvia, y recargarlo exponiéndolo a la luz de la luna llena o mediante meditación con intenciones. Evitar sumergirlo prolongadamente en agua para preservar el brillo del metal y la resina. Con estos sencillos cuidados, tu iTorus te acompañará por muchos años como una pieza única de alta vibración.

